Aclaraciones en cristiano
es un artículo publicado en GARA el 26 de septiembre de 1999 por el famoso y muy reconocido lingüista J. Luis Alvarez Enparantza "Txillardegi" Profesor emérito de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). “Txillardegi” fue en 1952 uno de los fundadores del grupo EKIN que luego se convertiría en ETA.
J. Luis Alvarez Enparantza "Txillardegi" * Profesor emérito de la UPV-EHU
Tras tantos siglos de alienación lingüística (conocida ahora con precisión creciente gracias al ingente trabajo de investigación histórica de J.M. Jimeno Jurío), todos hemos interiorizado, más o menos, los tópicos antivascos. Y eso hasta tales niveles que, incluso en las propias filas euskaltzales, siguen primando con candor o desfachatez increíbles, según se mire, las más peregrinas falacias.
Haciendo así coro a los destacados solistas Savater y Juaristi, todos parecen admitir, en una especie de vergonzante consenso, que aquí no se publica en euskara (ni se ha publicado nunca muy probablemente, dicho sea de paso), absolutamente nada que valga la pena. Y que sólo los "viscerales abertzales", que persisten en el solipsismo vascófono autista, pueden pretender aún que el euskara sirva hoy para otra cosa que para dar órdenes a las vacas, o para quitar puestos de trabajo a erdaldunes capacitados, "discriminados" injustamente en la Administración autonómica.
Pero Atxaga, que no cae tan mal en la Corte, y que no ha perdido oportunidad alguna (pese a lo que diga el arrepentido pro yanqui Joseba Gabilondo) de desmarcarse una y otra vez del movimiento abertzale, y que difícilmente puede ser considerado como "patriota vasco radical", les ha roto los esquemas. Porque los valores literarios de Atxaga parecen indiscutibles. Pero Atxaga escribe en euskara...
Obviamente, tampoco parece razonables suponer que sólo Irazu "Atxaga" escriba en vasco cosas que valen la pena. Pero este tema nos llevaría lejos.
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Sin embargo, lo que no es menos claro que lo anterior, es que persiste un boicot pertinaz a toda la producción en lengua vasca, sea literaria o científica, de tal calibre, que nos sitúa frente a una maniobra gigantesca de asfixia de los escritores vascos (de los abertzales en especial, por razones conocidas). Y de la literatura vasca, en general.
Esto sería comprensible en gentes que odian o desprecian todo lo vasco. Y que sólo sueñan, por millones de razones, en la desaparición pura y simple de nuestra lengua. Pero es sorprendente e inquietante que también se dé boicot en la praxis cultural de gentes que creen honestamente estar a favor de nuestra lengua nacional.
Hace ya mucho tiempo que Joxe Azurmendi, que conoce probablemente mejor que nadie lo que se publica en euskara, señalaba firmemente que lo más interesante se edita hoy en esta lengua. Y que quienes no leen, por incompetencia lingüística o por lo que fuere, lo que hoy se publica en vasco, quedan desautorizados sin más a la hora de hacer valoraciones sobre nuestro momento cultural. Hace no menos que denunciaba Josu Landa la incomprensión radical existente hacia el mundo vasco parlante, incluso en algunos sectores políticamente abertzales.
También han insistido en denuncias análogas otros conocidos intelectuales vascos; como Paulo Iztueta y Jose Manuel Odriozola (en sus sutiles análisis de la situación), o Koldo Izagirre en sus clarividentes "incursiones en terreno enemigo".
Creo que ha llegado el momento de desautorizar frontalmente las valoraciones hechas por gentes que viven al margen de la realidad euskaldun, y de la comunidad lingüística de la que dimanan. Me reconocía esto mismo, hace ya algunos años, el propio Luis Haranburu Altuna, que mal puede ser calificado de "abertzale radical", y que se dedicaba entonces a la edición cultural vasca. Me reconocía claramente que sólo la comunidad vascófona tiene entidad y dinámica social propias, y funciona como verdadero subconjunto diferenciado del llamado País Vasco-Navarro.
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Pero hay otro aspecto de este boicot que conozco con cierta precisión hasta por razones profesionales que quiero denunciar aquí con rotundidad. Me refiero a los persistentes tópicos socio-lingüísticos, y a la culpabilización subsiguiente de los vascoparlantes, injusta e inaudita, que de ellos se deriva. Culpabilidad contra la verdad objetiva, y contra los propios intereses de la lengua vasca.
Uno de estos tópicos es el siguiente: "Hoy día hay un 35% de vascófonos bilingües. Pero las mediciones empíricas de utilización, realizadas en la calle, arrojan un índice global de utilización de sólo un 13%. Por consiguiente deducen está claro que sigue en pie una desidia increíble por parte de los euskaldunes. Pues el 22% restante (35-12), no lo utiliza nunca. Si el euskara se pierde es porque la mayor parte de los vascófonos bilingües no lo utiliza".
Pues bien. Eso es falso.
Que con un 35% de vascófonos bilingües la utilización global del euskara sea hoy del 13%, es un resultado formidable, que demuestra un enorme grado de lealtad lingüística por parte de los bilingües.
El nivel de utilización global no es satisfactorio. Evidentemente. Pero la clave no está en la pretendida "desidia" de los euskaldunes bilingües, sino en la dictadura lingüística que nos imponen, a todos los niveles y en todo momento, los monolingües castellanófonos, con los que convivimos. Sean abertzales o no lo sean.
Se trata, además de ser un problema de diglosia, de bilingüismo desequilibrado, de desigualdad de perspectivas económicas en las dos lenguas, de viejos temores políticos, etcétera, de un problema simplemente estadístico. De un problema de combinatoria matemática estricta, cuyo análisis está ya hecho, contrastado, testado una y otra vez, explicado en las aulas universitarias y publicado desde 1984, e incluso antes.
Pero, si se exceptúan algunos resúmenes publicados en francés en Quebec y Bretaña, la producción sobre el tema, y los 30 números de la revista "Bat", que sale hace ya 10 años, tienen el "defecto" de haber sido publicados... en euskara.
Es natural, y previsible, que quienes no tienen competencia lingüística en nuestra lengua, no se hayan enterado de todo esto. Pero es ya menos admisible que el boicot alcance a nuestros compatriotas o colegas.
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He dicho antes que un nivel global de utilización del 13% cuando el nivel de conocimiento es del 35% es un dato excelente. Como vamos a ilustrar rápidamente.
Supongamos un grupo de 4 personas: M, N, P, Q. Y vamos a suponer que 3 de esas personas (M, N, P) son bilingües perfectamente "leales" para con el euskara: lo utilizan siempre que pueden (hipótesis puramente didáctica, para este ejemplo).
En ese grupo el nivel de conocimiento del euskara es del 75%, puesto que hay 3 personas sobre 4 que lo conocen. Analicemos ahora el nivel de utilización.
Veamos lo que ocurre en los grupos de 2 personas. Hay 6 grupos posibles de 2 personas: MN, MP, MQ / NP, NQ / PQ. En los grupos en que no está Q (MN, MP, NP) se utilizará el euskara: y en los otros 3 (MQ, NQ, PQ), en que el monolingüe castellanófono está presente, se hablará castellano necesariamente.
Veamos ahora lo que ocurre en los grupos de 3 personas: MNP, MNQ, MPQ y MPQ. Sólo en el primero se utilizará el euskara. En los otros 3, donde está Q, se hablará castellano.
Y veamos, por fin, lo que ocurre con el único grupo posible de 4 locutores: MNPQ. En que la presencia de Q impone el castellano.
El balance es claro: se hablará euskara en sólo 4 grupos: en 3 de 2 personas y en 1 de 3. Es decir: se hablará euskara en el 36,36 de los grupos, cuando el nivel de conocimiento del euskara es del 75%. Según el tópico de rigor oiríamos esto: "hay un 75% de vascófonos, pero el euskara se utiliza sólo en un 36% de los grupos. Luego hay un 39% de los vascófonos que nunca habla euskara". Sic.
Como puede verse, eso es simplemente falso. Porque hemos partido de la base de que los bilingües tienen, en el ejemplo, una lealtad total, y utilizan el vasco siempre que no lo impide el castellanófono monolingüe presente. Atribuirles "desidia" o "falta de lealtad" es una calumnia.
Como se ve, el error es de bulto. Pero el tópico sigue en pie. En boca o pluma, incluso, de eminentes sociolingüistas. ¡Así nos luce el pelo! Las mediciones que venimos realizando desde hace años confirman que es falso decir que si el euskara no se habla más es por culpa de los euskaldunes. Denaz gain, errudunak... gu!
No daré nombres. No se trata de personalizar. Pero ha llegado el momento de analizar seriamente los datos estadísticos del censo y las mediciones de la utilización. Ahora hay cifras fiables. Con todo el espíritu crítico que se quiera, y teniendo en cuenta las bases de los cálculos, ha llegado el momento de la Sociolingüística Matemática, en que los vascos somos pioneros a nivel mundial.
Hace ya años que todo un grupo de investigadores, que coordina tenazmente el profesor X. Isasi de la UPV, valiéndose de ordenadores y de técnicas informáticas, viene haciendo un trabajo ingente de clasificación y análisis numérico de todo el impresionante arsenal de datos estadísticos de que hoy disponemos, sobre todo en Euskadi Sur.
El trabajo se está haciendo en euskara, como corresponde a la fase de recuperación lingüística que hoy vive Euskal Herria. Es normal que la Corte ignore este trabajo, fundamental para el futuro de nuestro pueblo. Lo que no es normal es que se ignore toda esta investigación entre nuestros propios compatriotas. A estas alturas, lo menos que nos atrevemos a pedir es un poco de pudor científico a la hora de dar opiniones sobre estos temas, y el fin de tan absurdo y pertinaz boicot.